La Costa Brava y el Pirineo de Girona: un territorio mediterráneo para ser vivido con intensidad

La Costa Brava y el Pirineo de Girona cuentan con todos los elementos necesarios para ser un destino descubierto e intensamente vivido por todos aquellos visitantes que deseen experimentar, en un espacio amigable y abierto al turismo, la tierra de Dalí, con sus escenarios vitales e inspiradores, una cocina vanguardista y tradicional, y la realidad actual de Girona.
Tierra de genios como Salvador Dalí, cautiva los sentidos de los visitantes con creaciones plásticas. Salvador Dalí, artista surrealista por excelencia, tuvo el paisaje abrupto de la Costa Brava como fuente constante de inspiración. El viajero no se puede perder el Triángulo Daliniano, integrado por el Teatro-Museo Dalí de Figueres, la Casa-Museo Salvador Dalí de Portlligat y el Castillo Gala Dalí de Púbol.
La provincia de Girona es bien conocida por poseer dieciséis restaurantes que suman 20 estrellas Michelin, entre los que cabe destacar El Celler de Can Roca en Girona, de los hermanos Roca. Capítulo aparte merecen los vinos y cavas de la Ruta del Vino DO Empordà, que impulsan el enoturismo en la zona, y realzan la calidad del producto autóctono.
En el imaginario de muchos, la Costa Brava se identifica por sus amplias playas y pequeñas calas rodeadas de vegetación y acantilados rocosos que se extienden de Portbou hasta Blanes, a lo largo de 220 km, mostrando generosamente una colección de joyas naturales, patrimoniales, gastronómicas y culturales que hay que captar con los cinco sentidos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la amplia diversidad natural que posee la provincia de Girona que hace de ella un territorio rico en espacios de interés protegidos, más el 33% de su territorio, desde las playas y calas hasta las zonas de montaña del Pirineo.
El Pirineo de Girona, rozando la costa, se presenta nevado en diciembre y con las estaciones de esquí a pleno rendimiento. Poblaciones con un sólido poso histórico, como Besalú, Ripoll, Camprodon y Llívia, que otorgan un atractivo especial a los Pirineos catalanes orientales.
Mención especial para las villas marineras como Cadaqués, en pleno corazón del cabo de Creus, los pueblos medievales de Pals, Peratallada, Castelló d’Empúries, Peralada o Monells son conocidos por sus recintos medievales excelentemente conservados, con interesantes edificios y elementos arquitectónicos y escultóricos en ventanas, arcos, pozos y casas. Destaca también la presencia de diversos artesanos en estas poblaciones.
Para el visitante más aventurero y activo, una buena manera de descubrir el paisaje espectacular y contratado de la Costa Brava es resiguiendo los caminos de ronda, un extenso entramado de itinerarios recuperados como rutas de senderismo que resigue el perfil del litoral gerundense y cruza calas, bosques y poblaciones de litoral.
La capital de la región, Girona, es una ciudad mediana bien comunicada, a medio camino entre la costa y los Pirineos, que hace gala de ser una de las ciudades españolas con mejor nivel de vida. Es destacable la monumentalidad de su patrimonio, con un casco antiguo que concentra numerosos puntos de interés: el call o barrio judío, la catedral gótica, el monasterio románico de Sant Pere de Galligants, la colegiata de Sant Feliu, los Baños árabes, las casas y los puentes sobre el río Onyar, los diferentes museos, la muralla, etc.
Sin duda, la Costa Brava y el Pirineo de Girona ofrecen un amplio abanico de posibilidades al visitante que llegue a estas tierras atraído por el clima, la naturaleza, la cultura, la gastronomía, el ocio, las actividades y la hospitalidad de sus habitantes. La amplia oferta de productos turísticos – de turismo náutico, senderismo, cicloturismo, golf, salud y bienestar, cultura, congresos, sol y playa y una magnífica gastronomía y de alojamientos de diferentes tipologías – con infraestructuras modernas y servicios de calidad – hacen posible disfrutar del destino a lo largo de todo el año.

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