ESCAPADA A BURGOS 

Aprovechamos el pasado puente de la constitución para hacer una pequeña escapada de dos días a Burgos. La ciudad nos recibió engalanada de Navidad dándole un toque especial a sus calles. Entre luces y lazos púrpura el frío nos acompañó en nuestros pasos. Comenzamos ascendiendo el cerro de San Miguel siguiendo la dirección de las murallas para visitar la zona del castillo. Nos sorprendió el denso pinar que lo rodea y la altura de los árboles, que forman algún claro regalando una inmejorable panorámica. Comenzamos a descender y nos encontramos una estampa de contrastes. La Iglesia de San Esteban situada junto al moderno Centro de Arte caja de Burgos. El CAB es todo un símbolo del Burgos moderno ofreciendo obras contemporáneas. Seguimos nuestro paseo callejeando hasta llegar a la imponente Catedral de Santa María donde nos esperaba un coqueto mercadillo de navidad. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO constituye uno de los primeros ejemplos de arte gótico en España.

A pesar del frio encontramos una ciudad cálida que nos ofrecia arquitectura, arte, tradición, vanguardía, gastronomia, peregrinacion, literatura e historia a nuestro paso por sus calles

Dejamos atrás los puestos de dulces, artesanías y artículos de decoración para llegar a la Plaza Mayor. De forma irregular y con edificios de colores es el centro neurálgico de la ciudad que esconde, bajo sus soportales, comercios y agradables cafeterías. En ella encontramos el edificio del ayuntamiento desde donde parten numerosas vías peatonales que mantienen su encanto medieval e invitan a saborear la calle. Es una buena zona para hacer una parada y comer. Nosotros elegimos el Mesón Burgos donde encontramos una atención amable. Nos unimos a la cultura del tapeo y las raciones para degustar la típica morcilla de la zona, unos pinchos y el plato estrella de la casa, las bravas. Satisfechos con una relación calidad-precio excelente y una vez entrados en calor, seguimos ruta.

Recorrimos las calles del centro siguiendo los pasos de muchos de los peregrinos del Camino de Santiago que durante años han formado y forman parte de la historia viva de Burgos. Una de las principales causas del desarrollo de la ciudad. Estos nos llevaron hasta el Paseo del Espolón junto al río Arlanzón. Caminamos bajo los plataneros, como la antigua sociedad burgalesa, hasta llegar al Arco de Santa María. Un arco del triunfo construido en forma de castillo. En su fachada están representados importantes personajes de la historia de la ciudad. Siguiendo nuestro paseo por el río, a parte de disfrutar los colores de las últimas hojas del otoño, descubrimos algunas estatuas que representan personajes de la leyenda del cid. Muchos rincones de Burgos evocan al mito.

Comenzaba a asomar la noche cerrada y decidimos regresar al hotel. Haciendo un resumen del día, vi una ciudad con carácter, muy cuidada, que ofrece historia, arte, tradición, modernidad, gastronomía y muchos rincones que merece la pena descubrir.

Nos alojamos en el NH Collection Palacio de Burgos, muy bien situado. Se encuentra en la parte del río a pocos minutos del centro de la ciudad. El edificio está protegido por la UNESCO y ofrece un ambiente muy acogedor. A pesar de la categoría standard de la habitación la encontramos muy amplia y no podemos dejar de mencionar la calidad del desayuno. Sin duda una opción recomendable por sus instalaciones y la profesionalidad del personal.

Abrimos los ojos junto con los primeros rayos de Sol y nos preparamos rápidamente poniendo rumbo al Museo de la Evolución Humana. Allí habíamos concretado el punto de encuentro donde comenzaría nuestra visita de Atapuerca para más tarde visitar el museo. Recomendamos seguir este orden y contratar la excursión completa que incluye visita guiada a los Yacimientos de Atapuerca y Centro de Arqueología Experimental, transporte en autocar desde y hasta el Museo de la Evolución Humana y entrada al mismo. El precio total fue de 18€ por persona. Elegimos la opción del autocar ya que no incrementaba apenas el precio y es muy cómoda.

Tuvimos en cuenta que hasta la entrada de los yacimientos no se puede acceder directamente con vehículo propio por lo que parte de la excursión se hace obligatoriamente en bus.

Llegó la hora y comenzó la visita, después de la presentación pertinente la guía durante el trayecto nos fue poniendo en situación hablándonos del entorno y la historia de los yacimientos. Una vez allí y casco en la cabeza, comenzamos a visitar el cañón donde están las excavaciones. Cuentan con una buena organización, los grupos no son excesivamente grandes e in situ la guía mostraba fotografías y recreaciones de los hallazgos. Nos explicó su metodología de trabajo y los datos que han deducido de los hallazgos allí descubiertos. Tuvo una duración de hora y media tras la que llegamos al Centro de Arqueología Experimental, curioso de visitar, sobre todo si viajas con niños ya que es muy participativo para ellos. En él nos mostraron técnicas de pintura rupestre, como hacer fuego o fabricar algunas herramientas prehistóricas. Invertimos la mañana en la visita y ,después de comer, la tarde en conocer el museo. Tiene unas instalaciones muy cuidadas y modernas que facilitan la interacción del visitante con la información. Ofrece explicaciones gratuitas de diferentes secciones a horas concretas. Visita obligatoria de la ciudad.

Se terminaba el fin de semana y comenzamos la vuelta a Madrid con la agradable sensación de haber cumplido nuestras expectativas sobre la ciudad.

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